Señales de que un mayor necesita ayuda profesional

En muchísimas situaciones surge la duda de si es el momento de pedirle ayuda a un profesional o no. En este artículo queremos proponerte algunas ideas y señales que te pueden servir para saber cuándo es el momento.

Close-up of elderly woman’s face with glasses, worried at home

Lo primero que tengo que decirte es que es fundamental evaluar el caso por caso, por lo que hoy solo te compartimos ideas generales. En el caso de que tengas claro que es necesario que tu mayor reciba una ayuda, tendrás que evaluar si es suficiente con la ayuda a domicilio que ofrece la Comunidad en la que residas -se suelen centrar en atención doméstica y/o atención personal-, si necesitas más la ayuda de un profesional que pueda estar más horas y con un mayor campo de tareas, o si la mejor opción es una residencia de mayores, lo cual tendrás que ir comparando el precio de las residencias de ancianos, sus prestaciones, evaluaciones y ubicación.

Pérdidas de memoria

Hay que diferenciar las pérdidas de memoria con los despistes y, por tanto, hay que evaluar también el nivel de pérdida que se ha producido.

Lo más normal es que con el paso del tiempo los despistes aumenten, como no sé dónde he puesto las gafas o se me ha olvidado traer lo que fuera. Después aparece el olvido de las citas médicas o de otros asuntos relevantes. ¿Esto nos puede pasar a todos? Por supuesto. Lo importante es ir fijándose en si sucede reiteradamente y escuchar cómo le va afectando a la persona.

Si estás dudando de si se trata de una pérdida de memoria siempre puedes acudir al médico de atención primaria para que le haga una prueba sencillísima y dé una evaluación rápida, o directamente le derive al neurólogo para que haga un examen más completo.

Desorientación

En el momento en el que comienzan a hacer sus rutinas diarias, como puede ser salir a hacer la compra, pero comienza a despistarse en cuanto a las calles que recorre con frecuencia, que se siente desorientado y ya no sabe cómo volver a casa, me parece una buena señal de ¡atención! Si esto comienza a suceder con mayor frecuencia es fundamental que se haga una evaluación y tenga la ayuda -de un profesional si es necesario- para salir a dar una vuelta, hacer sus quehaceres, etc.

En función de la persona, los despistes los pueden llevar mal porque los pueden vivir como achaques de la edad, pero la desorientación genera una gran sensación de vulnerabilidad e inseguridad, es importante escuchar con detenimiento a la persona.

Bajadas de peso

Las bajadas de peso en esta edad también son señales que algo puede estar ocurriendo. En estos casos, hay que diferenciar si se trata de que hay un problema para cocinar, o para comer, de un síntoma secundario de otra enfermedad y que puede dar la cara con una bajada de peso abrupta.

Caídas

A esta edad las caídas suelen ser muy aparatosas y, si nos puede dar corte caernos en plena calle a cualquier edad, en este momento de la vida la sensación aumenta exponencialmente porque es la representación de que ya no estamos igual que antes, ni en equilibrio ni en la posibilidad de levantarnos como si nada.

En la medida de lo posible, y de todo lo que la persona se deje ayudar, puede ser necesario el uso de un bastón o de un andador, esto le puede ayudar a ganar más confianza para salir por la calle. Sin duda, otra opción puede ser la asistencia de un profesional que le acompañe.

Si temes las caídas en casa, un primer paso suele ser utilizar la teleasistencia con la medalla que llevan colgada al cuello por si se caen o algo. Pero, si ves que no es suficiente o que no te quedas tranquilo, la asistencia domiciliaria es una opción estupenda.

Problemas de movilidad

Los problemas de movilidad son fundamentales e importantísimos. Muchas personas mayores necesitan ayuda para poder levantarse de la cama, ir al baño, ducharse o vestirse, etc. En estos casos es más que necesaria la asistencia de un profesional.

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