Maneras creativas de luchar por el medio ambiente

Usar ropa ecológica, reducir el uso de plásticos y consumir en el comercio local son algunos hábitos que podemos adoptar para proteger nuestro planeta.


Hace ya mucho tiempo que el planeta nos avisa de que estamos yendo demasiado lejos. O cambiamos nuestro modo de vida y dejamos de explotar los recursos no renovables de la forma en que lo hacemos o las consecuencias serán irreversibles. El calentamiento global, la subida del nivel del mar o la contaminación son solo algunas de las señales que debemos tener en cuenta y frenar antes de que sea tarde. Aunque para que haya cambios a nivel macro es imprescindible que los gobiernos y las grandes empresas cambien sus comportamientos, también hay algunas cosas que podemos hacer individualmente para contribuir a proteger el medioambiente. El cambio puede estar en nuestros hábitos de consumo alimenticios y también en nuestra forma de vestir.

La llegada del coronavirus y el estricto confinamiento que se vivió en los meses de marzo y abril en muchos países provocó un gran descenso en los niveles de contaminación. Pero ahora que se va retomando a distintas escalas la actividad normal corremos el riesgo del efecto rebote. Por eso debemos prestar más atención que nunca a nuestros hábitos de consumo y tomarnos este momento como una oportunidad para luchar de forma original por el medioambiente.

Como decíamos, una de las opciones que podemos abrazar es cambiar nuestra forma de vestir. La industria textil es una de las más contaminantes a nivel global, además de que muchas de las grandes empresas que la componen fomentan una ropa de “usar y tirar”, unas prendas que caducan con las modas. Para combatir este despropósito nace la ropa ecológica, hecha con tejidos como el algodón orgánico, el lino, el cáñamo, la seda y otros productos naturales. Por otra parte, es fundamental cuidar la ropa y no tirarla solo porque tenga un pequeño desperfecto que podemos arreglar.

Otro acto cotidiano que podemos llevar a cabo consiste en fijarnos en el origen de los alimentos. Intentar consumir frutas y verduras producidas lo más cerca posible, comprar en el comercio local, comprar directamente a cooperativas, etc. Hay muchos alimentos que llegan desde muy lejos y fuera de temporada, lo que aumenta considerablemente los niveles de contaminación.

Algo básico que podemos hacer sin grandes esfuerzos es reducir nuestro consumo de plástico, sobre todo los plásticos de un solo uso. Podemos comprar una cantimplora en lugar de comprar constantemente botellas de agua, cambiar nuestro cepillo de dientes de plástico por uno de madera, compramos un vaso de bambú para el café que cogemos para llevar, llevar siempre bolsas de tela o mochilas al supermercado, etc. 

Por supuesto, si podemos evitar coger el coche y utilizar los transportes públicos o la bicicleta, estaremos contribuyendo a tener un aire más limpio.

En definitiva, llevar a cabo todas estas acciones será bueno para el medioambiente y también para nosotros. Además, nos sentiremos mejor con nosotros/as mismos/as al estar aportando nuestros esfuerzos en la lucha por proteger el planeta. 

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