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Educando a nuestros hijos a cuidar el medio ambiente (2): las pilas

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Todo tipo de pilas y baterias, por su composición, resultan especialmente tóxicas y peligrosas para el medio ambiente, especialmente aquellas que contienen cadmio (pilas recargables) o mercurio (la mayoría de las pilas botón, pilas alcalinas y de óxido de plata), aunque también son preocupantes otros metales como el manganeso, níquel y cinc.
Entre los tipos de baterias más conocidos y utilizados encontramos:
– pilas botón
– pilas cilíndricas o prismáticas (recargables o no)
– baterías de telefonía móvil y de videocámaras

Los compuestos químicos que se utilizan para generar su energía son metales pesados, como el cadmio, mercurio, etc. El peligro se presenta al terminar su vida útil. Los metales mezclados con el medio ambiente contaminan el agua, y el aire.

Muchas veces son enterradas o quemadas con los demás desechos: en el caso de la incineración, al quemarse se producen elementos tóxico que contaminan el aire. Al enterrarlos, además de que tardan muchísimos años en desintegrarse, emanan sustancias peligrosas que se contaminan el suelo, las bacterias, las plantas y el agua subterránea.
Las pilas que se tirar a la basura acaban oxidándose en los vertederos, liberándose el mercurio que contienen y contaminando así suelos y aguas. También puede llagar a convertirse en metilmercurio, un compuesto altamente tóxico.

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La recogida selectiva de las pilas es de una gran importancia, por lo que debemos exigir la existencia de contenedores específicos repartidos por zonas estratégicas y bien visibles de nuestra ciudad.

Cuando se realiza la recogida de esas pilas, se procede a la separación del mercurio en las plantas de reciclaje. El proceso requiere la trituración de la pila, excepto en el caso de las pilas botón, y se introducen en un destilador que se calienta hasta la temperatura adecuada. La condensación posterior permite la obtención de un mercurio con un grado de pureza superior al 96%. De la trituración de las pilas normales se obtiene escoria férrica y no férrica, papel, plástico y polvo de pila. Este último debe seguir distintos procesos para recuperar los metales que contiene.

Todo este proceso requiere un elevado consumo de energía y los tratamientos posteriores para recobrar el resto de componentes exigen una elevada inversión económica no siempre recuperable. Por ello las pilas tambien se destruyen mediante incineración (desprendiendose polvo de cadmio, mercurio y cinc) o se disponen en un vertedero controlado (relleno). En cuando a los vertederos, es imprescindible asegurar su estanqueidad para evitar filtraciones indeseables tanto al suelo como a las aguas, mediante láminas impermeabilizantes, lechos de cal y sistemas de recolección de filtraciones.

El mejor reciclaje es la prevención, emplear pilas recargables y la utilización de electricidad o la energía solar.

Vía: Red rural
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