Cómo evitar que los tacones te hagan daño

Si no puedes vivir sin los tacones altos es probable que también hayas sentido en tus propias carnes algunos de sus principales aspectos negativos: el dolor y las molestias son sin duda alguna los más habituales y comunes. Pero como ya te hemos comentado en algún momento, pueden convertirse en un problema para la salud […]

Si no puedes vivir sin los tacones altos es probable que también hayas sentido en tus propias carnes algunos de sus principales aspectos negativos: el dolor y las molestias son sin duda alguna los más habituales y comunes. Pero como ya te hemos comentado en algún momento, pueden convertirse en un problema para la salud a corto y largo plazo, en especial si no son utilizados correctamente y si además los usas cada día durante mucho tiempo. Entonces, ¿qué consejos es posible seguir para utilizar tacones, sin dolor, y de forma correcta?.

Cómo evitar que los tacones te hagan daño

Utiliza el zapato del tamaño correcto

No hay nada peor a la hora de correr un riesgo mayor de sufrir algún tipo de lesión que utilizar zapatos que no sean adecuados, en función de nuestro tamaño de pie. De hecho, muchos expertos lo consideran como uno de los principales errores que cometen muchas mujeres: no tener el tamaño adecuado de calzado para su pie.

Debes tener en cuenta que el tamaño de los pies cambian con el paso de los años, incluso después de tener hijos. Al menos una vez al año es recomendable medir tu pie, e incluso empezar a hacerlo si nunca lo habías hecho.

Es útil hacerlo, por ejemplo, antes de que vayas a comprarte unos nuevos zapatos, tanto para conocer qué ancho tienes como el largo.

Conoce qué tipo de pie tienes

Es fundamental conocer tu tipo de pie. Y la mejor forma de conseguirlo es visitando la consulta de un podólogo, que te ayudará a descubrir si estás utilizando la forma y tamaño adecuado de calzado, y será útil a la hora de prevenir problemas relacionados. Incluso será adecuado para saber si tienes pies planos, o un pie de arco alto.

No obstante, existe un truco sencillo que puedes hacer en casa, en especial si no es posible acudir al podólogo. Moja un poco la planta del pie y utiliza un pedazo de papel. Písalo. Podrás ver cuánto se aplana el pie, y dónde pisas. Te ayudará a saber cuál es tu tipo de pie, y dónde puede surgir el dolor.

Tipo de pie

Cuanto más grueso sea el talón, mucho mejor

Debes evitar los tacones finos, en especial los conocidos como tacones de aguja. ¿Por qué? Muy simple: aumentan el riesgo de hacer que el pie se tambalee cada vez que das un paso, aumentando enormemente las posibilidades de sufrir una lesión. Por tanto, lo mejor es utilizar los tacones finos solo puntualmente, y nunca diariamente.

¿Lo mejor? Optar por tacones con una suela mucho más gruesa, o que tengan algo de plataforma. Será útil para compensar parte de la presión que sufre tu planta del pie cuando caminas. Y, por ejemplo, un material más gomoso ayudará a absorberla mejor.

Descansa. Date un respiro

Cada cierto tiempo es conveniente quitarte los zapatos y descansar un poco, para poder estirar no solo los tobillos, sino también los dedos de los pies.

Después de quitarte los zapatos estira el pie

Además de ser recomendable descansar de vez en cuando, cuando te vayas a quitar los zapatos definitivamente (por ejemplo, porque haz llegado a casa después de un día ajetreado o agotador), es fundamental estirar el pie, incidiendo especialmente la parte delantera y el tobillo.

Consejos para estirar el pie después de usar tacones

¿Cómo conseguirlo? Puedes apuntar los dedos del pie hacia abajo, y luego estirar los dedos hacia arriba con la ayuda de una correa. Conseguirás con este truco estirar también tanto el tendón de Aquiles como los músculos de la pantorrilla. Y, luego, haz lo de un lado a otro, para llegar finalmente al empeine y al exterior del pie.

Prueba tacones con mayor cobertura superior

Como manifiestan muchos especialistas, cuanto más cobertura tengas en la parte superior de tu pie, mucho mejor. Por este motivo es posible utilizar botas de tacón alto durante prácticamente todo el día, sin apenas sentir molestias o dolor.

No obstante, si deseas utilizar tacones en sí, por ejemplo durante los meses de verano, puedes probar con tacones con una correa grande y ancha en la parte superior, y otra que ayude a sujetar bien el tobillo. Es una opción útil si, además, eres propensa a sufrir incómodas ampollas y fricción.

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