Si hay algo que nos preocupa a los padres especialmente, es que nuestros hijos nos digan repentinamente que les duele algo. Habitualmente son las piernas o los brazos y los dolores se presentan por la mañana o al caer la noche. Muchas veces por desconocimiento salimos corriendo al pediatra o lo atribuimos al cansancio por la rutina diaria. Sin embargo la teoría de la “abuela” parece ser cierta..