-    Escrito por venus

Presión arterial durante el embarazo

La presión arterial es la energía generada por el corazón para distribuir la sangre por todo el cuerpo. Durante la etapa del embarazo puede verse alterada, por diversos motivos, y ocasionar problemas de hipertensión cuyos efectos pueden ser bastante graves y peligrosas, tanto para la gestante como para el neo nato. Para que un especialista en medicina considere que una mujer embarazada pueda desarrollarla debe constatar que la presión arterial de esta supera los valores normales que son, generalmente de nueve / doce. Suele presentarse a partir del segundo trimestre de la gestación, ya que en el primero existe una ligera predisposición a que baje de esos niveles debido a los primeros cambios que sufre el organismo.

Hipertensión en el embarazo

Para que la lectura de la tensión de una mujer en estado de gestación sea lo más fiable posible, debe realizarse después de que esta haya permanecido reposada unos diez minutos antes, y siempre sentada. Si en la primera toma se obtienen resultados que superen los normales, y quepan indicios de pre eclampsia o eclampsia, debe repetirse la toma unas horas después para verificar este extremos ya que a veces los propios nervios pueden hacer que resulten tomas erróneas. En el caso de que se confirme la hipertensión hay que tomar medidas urgentes, pero para ello antes hay que determinar de que tipo de se trata y que consecuencias puede tener.

Tipos de hipertensión

Previa al embarazo: Muchas mujeres ya la padecen con anterioridad a quedar embarazadas, y el problema surge cuando es preciso retirar parte de la medicación antihipertensiva por los efectos secundarios que puede producir en el feto. Lo más recomendable en estos casos es el uso de acido acetil salicílico, calcio y vitamina C, impedir el aumento de peso con una dieta adecuada, pero baja en sodio, y en la realización de ejercicios de tipo aeróbico. Deben someterse a controles muy estrictos para evitar complicaciones, y suelen ser embarazos que no alcanzan las últimas semanas de gestación, ya que a partir de la semana 36 suele dispararse la presión arterial.

Pre eclampsia o eclampsia: Se manifiesta a partir de la veinteava semana de embarazo, con subidas importantes de la tensión, que aunque pueden llegar a ser excesivas y muy preocupantes. Su origen es el propio embarazo, y trae consigo un riesgo importante tanto para la madre como para el bebé por que produce mal funcionamiento renal y cardiovascular. En estos casos la hospitalización es el mejor tratamiento, para poder tener en todo momento controlada la salud de ambos, ya que de esta manera se puede mantener a la madre en reposo absoluto y proporcionarle una dieta adecuada, cosa que en casa sería muy difícil. En caso de que se complique, y dependiendo de la madurez del feto, en ocasiones es necesario provocar el parto de forma anticipada o practicar una cesárea.

Previa al embarazo con pre eclampsia añadida: Esta es de las más complejas de tratar y de las más peligrosas, ya que a la hipertensión que ya se padecía se añade la gestacional, con lo cual el riesgo de daños para la madre en órganos diana, como son los renales, los hepáticos y los cardíacos, pueden ser mortales. Aunque el tratamiento es una combinación de los dos anteriores, eliminando todo tipo de ejercicio y añadiéndole hipertensivos lo menos invasores posible, generalmente, es prácticamente imprescindible inducir el parto, aunque para ello sea necesario forzar la maduración del feto.

Es muy importante acudir inmediatamente al médico de urgencias si en cualquier momento del embarazo se notaran síntomas tales como, convulsiones, manos o cara edematosas, vértigos, dolores de cabeza o lipotimias.

Os dejamos con un interesante vídeo.

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