-    Escrito por venus

Niños sucios: Niños Felices

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De todos es sabido que cuando uno es pequeño, la máxima felicidad consiste en exponerse a la suciedad, la tierra, el polvo, jugar al aire libre, son actividades que fomentan el aprendizaje y aportan a los niños una gran diversión.

Correr, saltar y… mancharse, forman parte de la niñez, único momento de la vida marcado por la pureza y carente de todas las restricciones que vamos adquiriendo a medida que nos hacemos adultos.

Esta teoría se complica un poco cuando se vive inmerso en una época de virus que flotan en el ambiente y cuya única forma de combatirlos es con la higiene.

Debemos tener presente que el contacto de los niños entre si y con el ambiente es fundamental para su desarrollo, por lo que las medidas higiénicas, que no debemos dejarlas a un lado, deben estar en equilibrio con los momentos de esparcimiento en los que el niño pueda ensuciarse a su antojo sin que nuestra obsesión o preocupación, estropeen esos momentos.

Es conveniente dedicar espacios para que los niños jueguen y se ensucien sin poner en peligro su salud.

No nos obsesionemos con la limpieza… sin duda el dicho de niños sucios, niños felices es una realidad… hagamos un poco de memoria:
¿Existe una sensación más maravillosa que estar enfrascado en un juego en el parque manchándonos las manos mientras imaginamos que somos astronautas pisando la luna?

No nos olvidemos de lo que nos hacía felices de niños y dejemos que los nuestros crezcan plenos y libres.

Foto: Google