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-     Escrito por venus

Mujeres

ojos-que-no-ven

Estoy convencida de que las personas que instalan los espejos y las lámparas en los probadores de las tiendas de ropa están asociados con los fabricantes de cosméticos y productos para adelgazar.

Allí, lo único que se oye son los gemidos horrorizados de las mujeres al ver su reflejo bajo las luces. El otro día que acompañé a una amiga de compras me di cuenta que las bolsas que tengo debajo de los ojos habían dejado de ser un rasgo anatómico y parecían ya auténticas piezas de equipaje.

¡Sólo me faltan las asas!, pensé.

Nos fuimos directo a comprar cosméticos y una experta en maquillaje determinó que  las mujeres necesitaban una renovación total de vez en vez , empezando desde la base.

Le dije que no me gusta la base porque se me incrusta en las arrugas y hace que parezcan más profundas, si es que eso es posible. Ella no podía imaginar esa situación porque tenía 19 años y no necesitaba, cirugía, botox, cremas adelgazantes o ejercicios para el vientre plano y las únicas arrigas que tenía en su haber eran las que se le formaban en la nariz al verse obligada a contemplar una piel madura.

Entonces no sin mucha lástima me informó que lo que yo necesitaba era un sellador facial, siguiendo  con el tema de las reparaciones el sellador se aplicaba con brochas. La vendedora , que ya había comenzado a aplicármelo, me sugirió que comprara el juego de cuatro brochas para maquillaje, que venía en un glamouroso estuche color rosa de piel sintética; “lo último, es una inversión”.

No se si se refería a que con el paso del tiempo, las brochas se harían más valiosas y algún día podría jubilarme con el dinero que ganara vendiéndolas ahora que la Seguridad Social no iba a tener para pagar mi pensión .

No, después me di cuenta que se refería a que eran carísimas. Después comenzó a aplicarme un iluminador de piel de 60 euros que según ella reducía al mínimo las líneas delgadas, por ejemplo, la delgada línea entre una piel luminosa  y joven y un asalto a mano armada.

Ella, intentando animarme me dijo : ” queda muy bien”, nótese el matiz, el maquillaje queda bien, no yo.

Mi amiga  me hizo ver que mi actitud era muy negativa y me pasó un espejo. Tuve que admitir que no estaba fabulosa pero si un poco menos deslavada.

Pensé en comprarlo todo: base, maquillaje, limpiador, sellador, iluminador, crema lipiadora, leche hidratante, brochas… pero en vez de hacerlo me fui a la ferretería y compre varias bombillas de una luz ténue con las que pienso decorar la casa de forma que al mirarme vea un magnífico espectáculo de luces y sombras.

¡Es mucho más económico!

Foto: flickr

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