Hacer masajes no es una tarea para cualquier persona, ya que realizarlos de forma apropiada no se trata de llevar a cabo una serie de movimientos repetitivos sobre el cuerpo, sino que requiere de algunos conocimientos sobre diversas técnicas.

Dichas técnicas de masaje suelen ser variadas y cada una de ellas cuenta con diversos aspectos que la hacen única. El masaje sueco, por su parte, es una de las técnicas de masaje y es considerado como el más popular en el Occidente.
Prácticamente todos los spa y centros de belleza practican estos masajes, los cuales consisten en el uso de cremas hidratantes o aceites de origen vegetal para evitar la fricción con la piel, el cual generalmente se calienta ligeramente antes de ser empleado en un masaje.
El masaje sueco se aplica en todas las zonas del cuerpo y sus movimientos son una combinación de activos y pasivos, los cuales se realizan en contra de la circulación (en dirección al corazón) para estimular el flujo sanguíneo, mejorar la actividad cardiovascular y hacer trabajar mejor al corazón. Además de esto, quien realiza los masajes suele mover los brazos, piernas y la cabeza del paciente para estimular las articulaciones.
La técnica del masaje sueco fue desarrollada hacia 1830 por Henrik Ling y de forma rápida alcanzó una gran popularidad en todos los rincones del mundo. Además de esto, sirvió como base para perfeccionar otras técnicas de masaje.
Los beneficios del masaje sueco, además de las mejoras en la circulación, son el relajamiento muscular, la estimulación de los tejidos de la piel y la disminución de la tensión, las contracturas y el estrés.
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