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La Dieta Mediterránea

Cuando se habla de regímenes, dietas y hábitos alimenticios saludables, la dieta mediterránea es una de las más reconocidas y promocionadas. Este tipo de alimentación ha trascendido las fronteras europeas y se ha posicionado como una alternativa muy atractiva para aquellos que desean cuidar su cuerpo sin tener que dejar de comer.

Dieta MediterráneaImagen de Wikipedia

La dieta mediterránea combina distintos elementos del modo de comer en varios países como Francia, Grecia, España y Marruecos, y si bien no ha estado exenta de críticas, es una de las más recomendadas por los especialistas de la salud. Si quieren conocer un poco más al respecto, a continuación profundizaremos sobre esta opción alimenticia.

La pirámide alimenticia de la Dieta Mediterránea

Uno de los puntos más importantes de este modo de alimentación es que cuenta con una variedad única de “ingredientes”. Muchas dietas son restrictivas al momento de proponer las comidas permitidas, mientras que la Mediterránea se destaca por abrir el camino para que los practicantes cuiden su cuerpo y su salud mientras disfrutan de platillos exquisitos.

La base fundamental de la dieta mediterránea está en las hortalizas, las legumbres y los derivados de la harina, como el pan y las pastas. Hay que mencionar que las frutas, las verduras y los frutos secos también cumplen un papel fundamental en la alimentación cotidiana.

Subiendo un par de escalones en esta pirámide alimenticia nos encontramos con el queso y el yogur. En este caso, el consumo debe ser diario pero en cantidades no demasiado excesivas para evitar el ingreso exagerado de grasas al cuerpo. Y ya que hablamos de grasas, no podemos olvidarnos de que la fuente principal de lípidos será el aceite de oliva, una pieza fundamental en toda Dieta Mediterránea, debido a que se utilizará para freír y condimentar todos los platos que así lo requieran.

Si hablamos de bebidas, el vino es otra pieza clave dentro de este régimen. Los especialistas recomiendan la ingesta diaria de un vaso de tinto, para acompañar a las comidas. Eso sí, no utilicen a la Dieta Mediterránea como excusa para beber de más, ¡porque nadie les creerá!. El pollo y el pescado son también una parte importante en esta práctica alimenticia, y se recomienda su ingesta una o dos veces por semanas. Lo mismo ocurre con los huevos (de preferencia no fritos) y con las preparaciones dulces. Todo se puede disfrutar, pero con moderación.

Si buscamos un aspecto “privativo” dentro de la Dieta Mediterránea, seguramente tendremos que marcar el consumo de carnes rojas ya que se limita a un par de ocasiones en el mes. Esta tal vez sea la parte más difícil de este régimen ya que tanto en los países originarios como en el resto del mundo es muy común ingerir este tipo de carnes a diario. Es algo difícil, pero con un poco de convicción pueden lograrlo.

Recuerden que para que la dieta sea efectiva, es necesario que se la acompañe por ejercicio físico a diario. No hace falta que salgan como desesperados al gimnasio, o que corran 10 kilómetros por jornada. Con 30 ó 40 minutos de caminata pueden lograr un resultado más que beneficioso, especialmente para el sistema circulatorio.

Beneficios de la Dieta Mediterránea

Como toda dieta, esta práctica les ayudará a cuidar su figura y su salud. A lo largo de los años se llevaron a cabo muchas investigaciones, las cuales han arrojado resultados muy interesantes. Por ejemplo, las personas que realizan la Dieta Mediterránea son menos propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares o colesterol alto. El aceite de oliva tiene gran parte de la responsabilidad en dicho aspecto.

Por otra parte, la Dieta Mediterránea también colabora a la prevención de enfermedades cognitivas como el Mal de Alzheimer, entre otras. Como verán, los resultados no están nada mal así que no tienen excusas para no probarla. Recuerden que la Dieta Mediterránea ha sido nombrada recientemente Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.