Existen muchas teorías sobre si la inteligencia es heredada o adquirida. Hay toda una corriente de pensamiento basada en estudios científicos que aseguran que la inteligencia es innata y se hereda genéticamente de nuestros ancestros y otro grupo que defiende que la inteligencia es un potencial que todo el mundo posee y que viene determinado por factores externos de condiciones socio económico y afectivo donde se desarrolle la personal.
Las personas que consideran que la inteligencia es innata, piensan que los hijos de personas inteligentes serán inteligentes con independencia de donde y como se desarrollen los que no poseen esa cualidad inserta en su código genético, nunca serán inteligentes aunque tengan las mejores herramientas para desarrollarse.
Sin embargo, la experiencia tiende a demostrar que los factores externos condicionan mucho la capacidad de aprendizaje del ser humano.
Independientemente de lo inteligentes que hayan sido nuestros antepasados, cualquier niño creado en un ambiente con tendencia intelectual puede desarrollar cualidades extraordinarias.
Utilizar un buen y amplio vocabulario al comunicarnos con nuestros hijos, sin importar si entienden
o no los términos sino habituando su oído a escucharlos, fomentar la lectura y las actividades familiares de carácter intelectual- teatros, musicales, cine de calidad, seguir sus actividades escolares y dedicar un tiempo diario al fomento de la rutina del estudio y elaborar planes de aprendizaje en familia a través de actividades lúdicas, son sin duda grandes consejos para despertar el deseo del aprendizaje en nuestros hijos y hacer el surco neuronal desde la más tierna infancia.
Independientemente del coeficiente intelectual que tengan nuestros hijos, cuando son pequeños son como esponjas y aprenden todo lo que les rodea. Cuanta más calidad tenga el entorno, más desarrollado será el cerebro de nuestros hijos.
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