Las arrugas son producto del pasar de los años, pero también son el resultado de llevar una vida desequilibrada en todos los aspectos como dietas, vida social, sueño, trabajo, entre otros.
La solución es sencilla, dejar esas costumbres dañinas, que lo único que hacen es aumentarle años al rostro. En primer lugar, el exceso de tanto como el alcohol y el cigarro son elementos sociales que envejecen. Mientras el primero impide la absorción de nutrientes para tener una piel sana y flexible, el otro afecta también a la piel y se corre el riesgo de padecer cáncer al pulmón.
La alimentación también es clave. Según un estudio en Nutrition Reviews, los vegetales y verduras frescas, yogurt, pescado, aceite de oliva, entre otros retrasan el envejecimiento precoz.
Asimismo, la falta de ejercicios impide que los músculos estén activos, la circulación no es estimulada y no se descarga la tensión del cuerpo y la falta de sueño (menos de 8 horas) no permite que los músculos faciales se relajen y regeneren.
Finalmente, mucha exposición al sol y el estrés son otros factores que demacran al cuerpo.