En verano es importante que incrementemos la vigilancia y el cuidado de los niños dado que es en estas épocas del año el momento en el que los más pequeños se exponen a las altas temperaturas, a los problemas estomacales y los hongos propios de estas fechas.
Es fundamental que el niño tenga nociones básicas de natación para lograr así evitar ahogamientos o sustos que puedan desembocar en fobias mayores. Para ello, debemos acostumbrarles al uso de flotadores y manguitos, evitando en todo momento aquellas zonas en las que los pequeños no hagan pie y las mareas altas en las que el mar tiene mayor fuerza.
El cambio de las dietas es una de las principales causas que acarrean los problemas estomacales, que unidos al agobiante calor y a la peor conservación de los alimentos, hace que sean cada vez más frecuentes las intoxicaciones o las infecciones intestinales.
Los hongos suelen ser otro de los grandes protagonistas de la época estival. El continuo contacto con el suelo mojado hace que su propagación sea más frecuente en estas fechas; para evitarlos es importante que los más pequeños estén calzados en las zonas comunes de las piscinas, teniendo especial cuidado en las duchas de las mismas; además de secar bien los pies en cuanto el pequeño abandone las zonas en las que el suelo esté mojado.
